Frailes

El fin primordial y principal de los Carmelitas como expresa nuestra regla, o norma de vida, es Vivir en obsequio de Jesucristo día y noche. La oración, el tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama, en palabras de Teresa de Jesús es nuestro gran objetivo y fin. Y desde aquí irradiamos nuestro carisma a la Iglesia con centros de Espiritualidad (casas de oración, desiertos, casas convencionales…). Y ayudamos a las diversas Iglesias locales de todo el mundo, desde las parroquias que atendemos pastoralmente, tanto en ciudades como en tierras de misión. Otro apartado de nuestro carisma es el de irradiarlo a través de los escritos de espiritualidad (contamos con varias editoriales), de ejercicios espirituales, de la dirección espiritual…

Los Carmelitas Descalzos o Teresianos estamos esparcidos por todo el mundo. Según las últimas estadísticas (año 2012) somos 3994 frailes, incluyendo todos los carmelitas que están en la etapa formativa. El peso de la Orden ha estado desde su nacimiento en Europa, hecho que poco a poco se va desplazando… Asia, América y África están tomando el relevo. De los casi 4.000 frailes que somos, más de mil pertenecen a la nación de la India. Este hecho demuestra que el centro de gravedad de la Orden, ya no es la Europa Occidental sino Asia. En la vieja Europa estamos en un proceso de reestructuración, mientras que en Asía es todo lo contrario, un proceso de expansión.

Cincuenta y seis son las circunscripciones en las que se divide la Orden, y su nomenclatura es: Provincias, Semi-provincias, Comisariados y Delegaciones generales. Como dato relevante expresar que son veinte los carmelitas que han sido ordenados como obispos y que desarrollan su ser carmelita en las diversas diócesis que pastorean. La Provincia que cuenta con un mayor número de miembros es la de Manjummel con 263 frailes y la que menos Holanda con 17 religiosos. Cifras y nombres que esconden la misión del Carmelita Teresiano, enamorado de Cristo y de su Iglesia y que trata desde su carisma específico de la oración e intimidad con Dios de darlo a conocer allá donde la Iglesia lo necesita.