Encuentro de la CICLA Norte

Encuentro

Durante estos días se está llevando a cabo el encuentro de frailes y monjas de la Cicla Norte. En este encuentro participa nuestro provincial fr. Marco Antonio Durán, el encargado de los monasterios fr. Juan David Noguera y las hermanas del consejo la hna. Carmen María (Nicaragua), la hna. Karol (Costa Rica) y la hna. Maribel (Guatemala).

Actividades

Durante estos días se han realizados presentaciones sobre la realidad de la región en sus distintas circunscripciones: provincia de América Central, provincia de México y comisariato del Caribe.

Estos encuentro siempre favorecen el caminar conjunto, fortalecen la fraternidad y propician la solidaridad en proyectos conjuntos.

Algunas imágenes

ESTEPRE – Guatemla

La comunidad de frailes carmelitas descalzos, del Seminario San Juan de la Cruz, anuncian el inicio del  período lectivo de ESTEPRE para el 2018.

Clase Inaugural

La clase inaugural y las inscripciones para el primer semestre de este año serán el día 3 de febrero. A partir de las 2:00 pm. en nuestra seminario.

 

 

Retiro de Aspirantes 2017

Entre los días del 11 al 20 de diciembre, se llevó a cabo el retiro provincial de aspirantes de este año. El retiro se organizó en nuestra casa de noviciado en Lepaterique, Honduras.

Celebración de San Juan de la Cruz

Los hermanos aspirantes participaron de la celebración de nuestro santo padre Juan de la Cruz, por tanto estuvieron presentes en la toma de hábito de nuestros hermanos novicios. Además por la tarde celebraron la Eucaristía con la comunidad parroquial de Lepaterique.

El Compartir fraterno

Hubo durante el retiro, además de los espacios para discernir, momentos muy importantes para compartir. Los hermanos tuvieron un momento de recreación al estilo teresiano, visitaron a nuestras hermanas carmelitas del monasterio de la Brea, y además pudieron conocer la basílica de Ntra. Señora de Suyapa, patrona de Honduras.

Desierto

La experiencia del retiro concluyó con un día de desierto, en las montañas que se encuentran cerca de nuestro noviciado. Fue una experiencia enriquecedora y de mucho provecho para los hermanos que ahora iniciarán su etapa de noviciado:

  • Fernando Heríquez  (El Salvador)
  • Juan Carlos Ramos (Honduras)
  • William Perdomo (Guatemala)
  • Diego Araya (Costa Rica)
  • Frans Fleischharcker (Guatemala)
  • Oscar Martínez (Honduras)
  • Sebastián Méndez (Guatemala)

Oramos por ellos y encomendamos a nuestra Santísima Madre, la Virgen del Carmen, su respuesta al Señor.

Renovación de la profesión de nuestros hermanos en el Seminario

El pasado 14 de diciembre, día de nuestro padre Juan de la Cruz, vivimos momentos muy importantes dentro de nuestra provincia. Compartimos algunos detalles.

Renovación de nuestros hermanos estudiantes

Nuestros hermanos estudiantes, de la etapa de teología, han renovado su profesión religiosa.

La renovación se realizó en el contexto de la fiesta de nuestro santo padre Juan de la Cruz, en la parroquia de las Minervas, que le tiene por patrono.

La celebración fue presidida por el párroco el P. Edy Avendaño, sacerdote diocesano. Fray José Fredi, prior y formador de la comunidad del seminario San Juan de la Cruz, predicó y recibió la profesión de los hermanos en nombre del padre provincial.

Nos alegramos con nuestros hermanos:

  • Fr. Maurico de San Juan de la Cruz
  • Fr. Ivan del Niño Jesús
  • Fr. Edwin de Jesús Sacramentado
  • Fr. José Jesús del Amor de Dios
  • Fr. Carlos de Jesucristo
  • Fr. Berny del Espíritu Santo
  • Fr. Adán de Jesús Buen Pastor

También nuestros hermanos, Fr. Gustavo de la Misericordia de Dios  y Fr. Orlando del Espíritu Santo realizaron su renovación en Hoduras y El Salvador.

Inicio del Noviciado:

Nos alegramos  también por nuestros hermanos que han iniciado su etapa de noviciado en Lepaterique Honduras:

  • -Fr. Hansel de Jesús Resucitado
  • -Fr. José Antonio de Jesús
  • -Fr. Nelson de la Madre de Dios.

Todos nos encomendamos a sus oraciones de modo que este seguimiento de Cristo sea siempre una experiencia que de muchos frutos.

 

Ordenación diaconal de Fr. José Luis

El pasado sábado 26 de agosto se llevó a cabo la ordenación diaconal de nuestro hermano José Luis Mercado.

Su misión

Fray José Luis es salvadoreño y acutalmente está prestando su servicio en la parroquia de Lepaterique. Está es una zona de misión en la región montañosa de Tegucigalpa, en donde el apostolado es siempre misión.

Su trabajo ha sido motivar toda la acción pastoral, y de manera especial le hemos visto acompañando a los grupos juveniles de la parroquia. Con quienes tiene gran afinidad.

Inauguración del parque Antonio Ribas

 

Con mucha alegría compartimos las fotos de la inauguración del Parque Antonio Ribas. Este parque está ubicado junto a nuestra parroquia santa Teresa de Jesús, en Tegucigalpa Honduras. Es el fruto de varios años de trabajo y del esfuerzo de los frailes, junto a la comunidad parroquial, quienes , con la ayuda de muchos colaboradores han llevado adelante este proyecto. Esta iniciativa se une al complejo social; que además tiene una sala de velación, una comedor para ancianos y pronto también una clínica.

San Juan de la Cruz

Bigrafía

Juan de la Cruz (Juan de Yepes Álvarez), nació en Fontiveros (Ávila) en 1542. Tuvo tres hermanos: Francisco, Luis y Juan. Su padre Gonzalo, murió cuando Juan era muy pequeño. Los parientes toledanos desheredaron a Gonzalo por haberse casado con Catalina, de extracción social inferior. Así se quedaron en la pobreza, que se agudizó aún más al morir el padre.

Catalina parte para tierras toledanas a pedir ayuda a los familiares de Gonzalo; estuvo en Torrijos, sin éxito; siguió hasta Gálvez; el médico del pueblo se quedó con Francisco. Catalina vuelve a Fontiveros con Juanito. Después de un año, se presenta en Gálvez. Vuelve a casa con Francisco y Juanito. Las cosas no habían ido bien. Traslado a Arévalo, de donde regresan probablemente a Fontiveros, y luego parten para Medina del Campo. Por ser tan pobres pudo Catalina meter al pequeño en el Colegio de los Doctrinos. Pudo entrar también como enfermero en el Hospital de la Concepción o de las Bubas, y alumno externo en el Colegio de los jesuitas de 1559 a 1563.

En 1563 ingresa en el Carmen de Santa Ana de Medina como novicio, profesando al año siguiente. Pasa a estudiar en la Universidad de Salamanca: tres años de filosofía, como alumno ordinario y uno de teología 1567-1568, este último después de haberse entrevistado con Santa Teresa en Medina en las vacaciones de 1567.

La Santa le quita la idea de hacerse cartujo. A la petición de la Madre para que se adhiera a la nueva familia carmelitana que anda organizando accede, pero le pone la condición de que no se tarde mucho.

Vuelto de Salamanca en 1568, continúa dialogando con Teresa sobre la nueva vida carmelitana. La acompaña a la fundación de las monjas en Valladolid y se informa debidamente de todo. Terminada aquella especie de noviciado, Juan parte para Duruelo (Ávila) y va adaptando la casita que han regalado a la Santa a primer conventito de los frailes.

La inauguración oficial: el 28 de noviembre de 1568. Visita de la Santa en la Cuaresma de 1569.

Juan de la Cruz es nombrado maestro de novicios en Duruelo y con este cargo pasa a Mancera, cuando se hace el traslado a ese lugar cercano en 1570. Le toca ir a organizar el noviciado en Pastrana (Guadalajara) en 1570. Vuelve a Mancera; en abril de 1571 nuevo destino: Rector del Colegio de Alcalá de Henares. Al año siguiente, posiblemente en mayo pasa, requerido por Santa Teresa a Ávila, como confesor del gran monasterio de La Encarnación , donde es Priora la Madre.

En Ávila pasa cinco años, famoso por su poder contra los espíritus malignos y como exorcista insigne, y maestro de espíritus. De Ávila le arrancan los carmelitas calzados y le llevan preso al convento de Toledo. Nueve meses de cárcel, de la que se fuga en agosto de 1578.

Asiste en 1578 al capitulillo de los descalzos en Almodóvar del Campo (Ciudad Real), en el que es nombrado Superior del convento del Calvario (Jaén). Parte para Andalucía y estaciona en su nuevo destino, de donde sale para fundar en 1579 el convento-colegio de la Orden en la ciudad universitaria de Baeza, donde es Rector.

En enero de 1582 se traslada a Granada. En esta ciudad en el convento de los Santos Mártires es tres veces Prior. En 1585 Vicario Provincial de Andalucía. Desde Baeza asiste en Alcalá de Henares al capítulo de separación de la provincia descalza en 1581. Igualmente asiste a todos los demás Capítulos: Almodóvar 1583, Lisboa-Pastrana 1585, Valladolid 1587, Madrid 1588, 1590, 1591. Desde el Capítulo de 1588 es la segunda autoridad de la Orden, y como tal pasa a Segovia, como miembro del nuevo Gobierno de la Consulta, presidiendo las sesiones de la misma cuando está ausente el Vicario General Nicolás Doria. Construye nuevo convento en Segovia, aunque no lo deja terminado. Sale de Segovia para la Peñuela en agosto de 1591. Enferma y el 28 de setiembre se le traslada a Úbeda. Sufre no poco por causa del prior de Úbeda y por la persecución infame de Diego Evangelista. Muere en Úbeda el 14 de diciembre de 1591. Su cuerpo es trasladado a Segovia en 1593.

 

OBRA

 

A Juan de la Cruz le gustaba más hablar que escribir de cosas espirituales; su vocación más profunda era el magisterio oral. Escribió espontáneamente los Dichos de luz y amor, las cartas, Cautelas y poco más.

Los grandes libros: Subida-Noche, Cántico, Llama, los escribió a petición de frailes y monjas.

Para tener idea de la producción escrita de Juan de la Cruz no hay más que manejar alguna de las bien buenas ediciones con que contamos actualmente. Se suelen presentar como partidos en dos mitades: Escritos breves, y Obras mayores.

Obras menores se llaman también los escritos breves; esto no quiere decir que tengan menos importancia o menos mensaje que los demás escritos; se las llama así por la simple mole de las páginas.

Si entre los escritos breves ponemos sus poesías y particularmente los poemas que son la base de las grandes obras, en las que se comentan, entendemos mejor lo de obras menores.

Si entre los escritos breves ponemos sus poesías y particularmente los poemas que son la base de las grandes obras, en las que se comentan, entendemos mejor lo de obras menores.

En la vieja cuestión de por dónde comenzar a leer a San Juan de la Cruz, lo más simple y eficaz es comenzar a leer por los escritos breves que además, en su mayoría preceden cronológicamente a los grandes tratados.

De la lectura atenta y cariñosa de los grandes poemas nacerá en el lector el deseo de conocer el significado de los mismos, el significado de todo ese mundo maravilloso de poemas, y se moverán a leer los comentarios en prosa.

 

ESPIRITUALIDAD

 

La espiritualidad de San Juan de la Cruz es enteramente teologal. Desde que da el santo con el esquema teologal en 2S c. 6 se ilumina y organiza perfectamente todo su magisterio. Desde ese capítulo hasta el final de la Subida todo es doctrina teologal manifiesta. En esa sustancia teologal está embebida la palabra de Dios, de la que Juan de la Cruz está enamorado; en esa misma clave presenta los misterios de la fe, las lámparas de fuego de los atributos divinos, lo mismo que todo el mundo del enamoramiento recíproco de Cristo Jesús y el alma que aparece lo mismo en la Subida-Noche que en el Cántico y Llama. Con toda exactitud se ha escrito acerca del magisterio teologal sanjuanista: ”La vida teologal es la actualización e información de las actitudes y comportamiento de la persona por las tres virtudes teologales. Ellas integran, orientan, impulsan y transforman la persona y la vida, confiriéndoles una proyección total hacia Dios. Vida de fe, de esperanza y de caridad con todo lo que entraña de exigencias divinas y renuncias humanas, espirituales y terrenas” (Isaías Rodríguez, La vida teologal según el Vaticano II y San Juan de la Cruz, en Revista de Espiritualidad 27 (1968), 477)

Será útil transcribir una carta de Edith Stein escrita el 30 de marzo de 1940 en la que se refiere a un punto muy importante de la espiritualidad de Juan de la Cruz. Edith Stein recibió carta de una religiosa dominica llamada Agnella Stadtmüller, doctora en filosofía, muy conocida suya. En la carta le preguntaba acerca de qué entendía San Juan de la Cruz por “amor puro”. Edith contesta exactamente a lo que se le pregunta.

Sus palabras son las siguientes: “San Juan de la Cruz entiende por “amor puro” el amor de Dios por él mismo; el de un corazón libre de todo apego a cualquier cosa creada: a sí mismo y al resto de las criaturas, pero también a todo consuelo y cosas similares que Dios pueda conceder al alma, a cualquier forma de devoción especial , etc.; el de un corazón que no desea otra cosa sino que se cumpla la voluntad de Dios y que se deja guiar por él sin resistencia. Lo que una puede hacer para llegar hasta aquí está ampliamente tratado en la Subida del Monte Carmelo. Cómo Dios purifica al alma, en la Noche Oscura. El resultado, en la Llama de Amor viva y en El Cántico Espiritual. Básicamente puede encontrarse todo el camino en cada una de las obras, únicamente que en cada caso se acentúa una etapa u otra. Pero si usted desea aprender lo esencial, recopilado de forma mucho más breve, entonces debe coger los escritos breves”.

Santa Teresa de Jesús

Teresa de Ahumada nació en Ávila el 28 de marzo de 1515. Su padre, Alonso de Cepeda, tras quedar viudo y con dos hijos, contrajo matrimonio con Beatriz de Ahumada. Teresa fue la tercera de los diez hijos que tuvo la pareja. Creció en un ambiente muy religioso, en el que desarrolló una llamativa sensibilidad por lo trascendente desde muy temprana edad. En una sociedad analfabeta, sus padres la aficionaron precozmente a la lectura.

A los trece años perdió a su madre. Este golpe y las crisis propias de la adolescencia agravaron un problema afectivo que arrastraría dolorosamente hasta su conversión definitiva. Físicamente agraciada y con grandes habilidades sociales, pronto triunfó en “la vanidad del mundo”. Ya en el internado de Santa María de Gracia, tomó la determinación de ser religiosa, tras un fuerte combate interior. Le pareció que era un estado mejor y más seguro para salvarse. Además, le desagradaban las condiciones en que vivían las mujeres casadas de su entorno. Le movía más el temor que el amor.

Cuando su padre quiso impedir su entrada en el Carmelo de La Encarnación, Teresa se fugó, no sin mucho pesar. Sus hermanos también dejaban el hogar rumbo a las Américas en busca de fortuna. Tenía 20 años y quería ser libre para conquistar su propio destino.

En La Encarnación vivió 27 años. En 1537 profesó y, transcurrido apenas un año, le sobreviene una extraña enfermedad. La gravedad alarma a la familia, que la pone en manos de una famosa curandera. El tratamiento empeoró su estado hasta llegar a darla por muerta. Cuenta ella que se curó gracias a la intercesión de san José, aunque con secuelas que padecería toda su vida. Tenía 27 años y, en adelante, la enfermedad se convirtió en su fiel compañera.

Durante el periplo de su enfermedad, tomó contacto con el misticismo franciscano a través de la lectura del Tercer Abecedario de Osuna, muy importante en su evolución espiritual, pues la introdujo en la oración de recogimiento. De nuevo en el monasterio, el reclamo interior a la soledad y la oración se vio obstaculizado durante años. Por una parte, el ambiente no era propicio. Casi 200 mujeres convivían dentro del monasterio, en el que destacaba la extraordinaria personalidad de Teresa. Su constante presencia en el locutorio era obligatoria, pues atraía las visitas de quienes dejaban buenas limosnas. Pero además, esta intensa vida social que la apartaba de la oración no le disgustaba, compensaba su desbordante afectividad.

Cada vez más insatisfecha, urgida por las llamadas del Amigo que la reclamaba toda para Sí, empieza a confrontar sus experiencias interiores en busca de luz. Muchos fueron los confesores letrados a los que confió su alma a lo largo de su vida, peregrina siempre de la verdad. Mujer, de origen judeoconverso y mística, mal comienzo para obtener algún crédito. Por fin, la ciencia avalaría su experiencia.

En 1554, ante una imagen Cristo “muy llagado” comienza su transformación. En adelante, ya no será el temor lo que la mueva, sino un profundo amor a quien la ha amado primero. Dos años más tarde, se produce la conversión definitiva. El Espíritu Santo irrumpe en su alma y la sana, quedando libre de sus problemas afectivos. El fruto de su conversión fue una fecunda actividad como fundadora y escritora que se prolongó hasta su muerte.

Santa Teresa de Jesús murió el 4 de octubre de 1582 en Alba de Tormes. Fue beatificada por Paulo V en 1614, canonizada por Gregorio XV en 1622 y proclamada doctora de la Iglesia por Pablo VI en 1970. Fue la primera mujer a la que se le concedió dicho título.

OBRAS

«Si no tenía libro nuevo, no me parece tenía contento». Así confiesa Teresa de Jesús su pasión por la lectura desde la niñez. No tenía estudios reconocidos, vetados entonces a las mujeres. De hecho, saber leer y escribir la convertía en mujer privilegiada y, a la vez, en sospechosa. De sus lecturas y conversaciones con los teólogos más célebres de su época adquirió una sólida cultura teológica y espiritual, que enriqueció con su propia experiencia.

El Índice de libros prohibidos que la Inquisición publicó en 1559 tuvo un gran impacto para Teresa. Privada de las lecturas que tanto la habían iluminado en su proceso espiritual, Dios salió a su encuentro: «No tengas pena, que Yo te daré libro vivo». Jesucristo se convertiría en su maestro interior. Experiencia hecha sabiduría, a Teresa le urgía comunicarla, «engolosinar las almas de un bien tan alto». Y la empedernida lectora se transformó en apasionada escritora.

La futura doctora de la Iglesia escribía sabiendo que su obra la debía revisar y aprobar un censor eclesiástico. Era consciente de que una mujer escritora sería mal vista, más aún si pretendía enseñar. Y, por si fuera poco, al tratarse de unos escritos de contenido espiritual, la Inquisición podía condenarla por hereje. Eran «tiempos recios» que condicionarían su obra y la obligarían a agudizar su ingenio. Con el fin de ganarse la benevolencia del censor, no escatimó palabras para darle a entender que ella era la primera contrariada, que escribía por obediencia y que se reconocía inculta, pecadora e inepta.

 

A pesar de que escribió bastantes poesías, Teresa es hoy una figura eminente de la literatura principalmente por su prosa. Toda su obra tiene carácter autobiográfico, aunque es posible encontrar en ella otros géneros literarios, como el didáctico, el tratado espiritual o la crónica. Escribió la santa abulense desde su experiencia concreta, sin dogmatismos ni planteamientos abstractos. Este ejercicio de escritura le permitió revivir sus experiencias y reflexionarlas. En esa ardua lucha interna por expresarse, se esclarecía a sí misma. Las palabras sobre el papel confirmaban la realidad de lo vivido. Rica retroalimentación entre la escritora y su pluma.

 

La dificultad para expresar su mística con un lenguaje siempre limitado fue un auténtico quebradero de cabeza para Teresa. Su maestría y la novedad de las soluciones que aportó a la expresión escrita le valen el calificativo de “creadora” de la lengua. Tuvo la genialidad de concebir un sistema y presentarlo con un estilo encantadoramente sencillo. De hecho, sus páginas rezuman espontaneidad y frescura.

Mucho se ha escrito desde entonces sobre Teresa, lo mejor es siempre leerla a ella.

 

Obras:

Libro de la Vida

Camino de Perfección

Las Fundaciones

Las Moradas

Cuentas de conciencia

Meditaciones sobre los cantares

Cartas

Exclamaciones

Constituciones

Visita de descalzas

Desafío espiritual

Vejamen

Poesías

Escritos sueltos y memoriales

 

ESPIRITUALIDAD

 

Teresa de Jesús reconoció en su vida una Presencia que la cercaba amorosamente en busca de su amistad. Tras muchos años sin éxito en la batalla por «concertar estos dos contrarios» ?Dios y el mundo?, se abandonó confiadamente en los brazos de Cristo. Y, a partir de ese momento, Dios tomaría el timón de su vida y la embarcaría en una travesía fascinante rumbo a las «séptimas moradas». De esta experiencia brota la espiritualidad teresiana.

 

Con su vida y escritos, Teresa quiso transmitir cómo era el Dios que había salido a su encuentro para regalársele sin medida. Había comprobado que no desea otra cosa que darse a quien le quiera recibir. Dios invita a la persona a que entre en su interior, donde Él habita. Así es «la gran hermosura y dignidad del ánima», creada a imagen y semejanza de Dios y capaz de entablar amistad con Él. Dios se le entrega totalmente, no porque el ser humano haya acumulado méritos, sino porque Él se quiere revelar y suscitar una respuesta de donación. Dice Teresa que este Dios «dora las culpas» y saca el máximo partido a lo bueno que hay en cada uno.

 

Teresa experimentó que la persona puede vivir arrastrada por sus fuerzas instintivas e ignorante de su propia identidad y destino. Desde este punto de partida, el proceso espiritual es para ella una liberación de todo lo que disgrega a la persona interiormente y la separa de su meta: la unión transformante con Cristo, el matrimonio espiritual.

 

La oración es la puerta para entrar en esta dinámica, cuyo único requisito es una «determinada determinación». Fruto de este encuentro en amistad, crece la humildad por la iluminación de verdades en el alma: quién es Dios, quién es la persona, lo poco que esta puede hacer con su esfuerzo y lo mucho que recibe. La clave para avanzar por este camino es acoger como pobre lo que Dios ofrece y responder a su gracia con una generosa entrega de sí.

 

Cuando el amor divino acaricia un alma, ya no puede medir su vida según el cumplimiento de unos preceptos y ritos, sino según el amor con que responde a tanto don recibido. Por eso, esta experiencia pone en marcha una transformación del ser en su raíz, para acomodarlo a una amistad cada vez más profunda con Dios y con sus hermanos.

 

Teresa experimentó grandes ansias de plenitud y libertad. Advirtió que el ser humano posee en su interior un vacío que nada ni nadie puede colmar, solo Dios. Sin embargo, se empeña en llenarlo con lo que le deja más hambriento. No son las cosas ni las personas, sino la actitud tomada frente a ellas lo que atrapa la vida en una espiral de esclavitudes. La persona necesita desentrañar la mentira del mundo que lleva dentro, que «todo es nada» y que «solo Dios basta». Cuando el alma ha visto las grandezas de Dios, no le pesa ningún desprendimiento que le ayude a soltar peso para volar hacia Él. «Andar en verdad» y desnudez para poder al fin ser libre.

 

Cristo es el centro de la espiritualidad teresiana. Su Humanidad sanó afectivamente a Teresa y la introdujo en el misterio del Dios trinitario, comunión de amor. De la radical opción por Él brotará el deseo de querer contentarle en todo. Y, ya que el amor a Dios y al prójimo es el mismo, el servicio a los demás autentica el seguimiento a Aquel que «nunca tornó por sí». Teresa propone un camino de fe vivido en comunidad. Un grupo de amigos de Jesús donde cada uno sea para los demás otro Cristo, convirtiéndose en «esclavo de Dios y de todos» por amor. Esto es, olvidarse de sí y pensar en el bien del otro por encima de uno mismo. Amor que impregna las pequeñas cosas de cada día, pues Dios no mira la grandeza de las obras sino el amor con que se hacen.

Celebración 50 Aniversario Carmelitas de Costa Rica

“Alabado sea Jesucristo!

Muy queridos hermanos y hermanas de la Provincia:

Nos unimos en acción de gracias a Nuestras Amadas hermanas de Costa Rica por su 50 aniversario de Fundación, siendo testigos del gran amor de Dios con la Solemne Eucaristía celebrada en esta mañana, con la compañía de muchos sacerdotes: Carmelitas, dioscesanos y otras congregaciones religiosas; además de amigos, bienhechores, familiares, religiosas. Vale la pena resaltar que fue presidida por nuestro hermano Monseñor Oswaldo, acompañado de Nuestro Padre Provincial Marco Antonio, quien en la homilia hizo un recuendo amoroso de Dios en la historia de esta comunidad en estos 50 años de Fundación e invitó a mantener vivo este mismo espíritu iniciado de las Madres Fundadoras. Al final de la Eucaristía unas pequeñas palabras dirigidas por Hna. Teresa María, fundadora de la comunidad, y una de las hermanas nos compartió una poesía para las fundadoras.  Una bendición de Nuestro Santo Padre el Papa que fue leída por Monseñor, y finalmente se compartió en el locutorio un fraterno saludo y un almuerzo.  Ha sido un día de mucho gozo y alegría fraterna y damos gracias a Dios por este compartir y por la fidelidad y perseverancia de esta comunidad.

Unidas en comunión nuestras hermanas del Consejo.”