Panajachel 29 de abril de 2019

Guatemala “…flor de pascua en la cultura de América” (M.A. Asturias). Dice el Clarinero: “Amigo, recibe mi cordial saludo. Aquí te mando este tríptico”:

Visité una señora anciana. Enferma de anemia. Conversamos un rato, y le entregué una pequeña ayuda de arroz y frijol. (Para mí, que no sé de medicina, su mal es fruto del hambre). Pues bien, al despedirme fue a la cocina y me trajo un huevo, envuelto en tuza de maíz, y me dijo: “Para que lo desayune mañana”. El gesto, que no el huevo, me supo a oro fino.

Doña Aurita es una viuda pobre, con tres hijos en casa aún. Vive como     tanto y tantas en Guatemala, desempleada. Además de la familia, acoge y alimenta a una tía anciana, a una señora venida de otro pueblo, y a Dña. María Zutuil, tullida desde hace más de tres años. La tortilla y el arroz alcanzan para todos. Un milagro y un gran ejemplo.

Camino hacia Panimathalán, comunidad de Panajachel, acompañado por el señor Pedro Julajuj, habitante del lugar y padre de catequistas. Va trompicando a pesar de que no hay piedras. Se le fue el codo en la cantina. Le pregunto qué le pasó, y lo entiende. Me responde. “Hace 20 años que tomo (bebo), pero nunca les faltó la tortilla a mis hijos y nunca tuve problemas con la autoridad”. Otra filosofía., qué duda cabe.

Jesús María Sarasa