Amor para todos, odio para nadie.

Panajachel 9 de marzo de 2019

Guatemala”… suelo vivo de los Mayas” (M.A.Asturias). Hace un largo tiempo me di un paseo por La Terminal, el mercado más grande del país que te permite hacer una visita por Guatemala a través de sus productos. “Seño, cómpreme los fósforos, que ya me quiero ir”, me dice un niño de unos 10 años que se acerca sonriente. En este mercado las 24 horas del día entran y salen camiones, unos 500 diarios de todos los rincones del país para cargar y descargar.

Hay unos 5.000 inquilinos registrados, divididos por sectores como sector de verduras, de comedores, de carnes, graneros, por ejemplo. Las verduras se venden por “montón”. Comprar poco no trae cuenta. Se calcula que se mueven unos Q30 millones diarios. Es como una pequeña ciudad. ¿Quiere comprar algún alimento que no ha podido encontrar? Vaya a La Terminal.

“¿Qué es eso?”, le pregunto a una vendedora, al ver una fruta amarilla. “Ah, eso, es maracuyá”, me contesta. A otra vendedora le pregunto por el tipo de hojas apalmadas verde oscuro sobre las que descansan las yucas en su canasto. “Son de yuca”, me contesta, al sonreír cuando me ve asombrado. Más adelante veo a una gata atada a un canasto con sus crías. “Si quiere, llévese uno”, me dijo la dueña.

Más adelante locales con gran variedad de semillas. Maní, para  todo gusto- pelado, sin pelar, tostado, con chile, garapiñado o molido-, pepitoria-pura y maíz-, chía, ajonjolí, macadamia, almendra, marañón y habas.

Hay que tener mucho cuidado con los cargadores de productos, que transportan  sus carretillas o trolleys, que aprisionan extremidades o troncos o pasan sobre los pies, si la persona no se retira de su camino intempestivo, con silbidos que anuncian que se aproximan o con el conocido grito “Voy quemando, voy quemando”.

En las afueras del lugar se puede ver variedad de ropa y zapatos, nuevos y usados, para todos los gustos, y productos de talabartería como cinchos, collares para perros, estuches de machete o de armas e fuego. Mañana será otro día. Los católicos se encomiendan al Señor de Esquipulas patrono del mercado más visitado del país. Jesús María Sarasa.