Panajachel 18 d enero de 2019

Guatemala “…jocotal de guardabarranca” (M.A. Asturias). Decía Plutarco (historiador, biógrafo y filósofo moralista griego) que “las mujeres, cuando aman, ponen en el amor algo divino. Tal amor es como el sol, que anima a la naturaleza”. La escritura es un proceso mental que incorpora códigos y símbolos para expresar emociones. Eso es lo que han hecho cientos de mujeres mexicanas y españolas. Amar y escribir. Abrirse al mundo exterior, revivir, rebelarse, tomar las riendas de sus vidas, y lo han hecho de manos de la organización Demac. Su directora, Amparo Espinosa, se rebeló hace tiempo y escirbía; “Vi cosas, cuando era niña, que no me gustaron nada. Sufrí bastante. Me duele mucho la cuestión de sometimiento al hombre. Las mujeres tenemos mucho qué decir”, afirma Espinosa. Manuela Armendáriz dice así: “Yo trabajaba en una agencia de autos, distribuidora de Ford en Chihuahua. Era vendedora de autos nuevos. MI esposo nunca fue capaz de reconocerme un triunfo. Hoy logro entender que su condición de hombre de la casa y cabeza de familia, machista por supuesto, no le permitía aceptar que yo siendo mujer y madre de cinco hijos que educar, tuviera la capacidad e inteligencia de lograr metas e imponerme retos que involucraran todo mi esfuerzo y mi voluntad (…)”. Según Espinosa, este proyecto, Demac, llena la vida de las mujeres, que participan: “Es transformador, porque cuando lo pones en papel ya no tienes más remedio que ver la realidad”. Jesús María Sarasa.