Panajachel 26 de diciembre de 2018

Guatemala”…país de asidua primavera” (M.A.Asturias). Cuenta la leyenda que en tiempos antiguos las pascuas (flores) eran blancas y se las ofrendaban a los dioses como símbolo de paz. Después, lamentablemente, sobrevino la guerra y con ella el incendio, el pillaje y la matanza. Tal fue la carnicería que en las veredas empezó a correr la sangre a manera de ríos desbordados. Las raíces de las pascuas, entonces, bebieron aquel torrente y empezaron a crecer teñidas se rojo. Al terminar el conflicto pasaron a representar el sacrificio de aquellos que habían muerto en la defensa de sus familias. Las hay de diferentes colores- en blanco, en rojo, en rosa, en verde, en amarillo y matizadas. Hoy tienen diferente significado, pues se han convertido en una especie de emblema de las fiestas decembrinas. De hecho se le llama estrella o flor de Navidad. Es originaria de Guatemala y del suroeste de México. Estas plantas llegan a crecer hasta los tres metros en estado salvaje. Es probable que los mayas la hayan utilizado, los aztecas las apreciaban. En el siglo XVI se usaban para colorantes que aplicaban a sus textiles y cosméticos, y su látex como medicina contra la fiebre. En esta misma centuria empezó a tomarse como símbolo navideño por los frailes franciscanos. Nosotros en nuestra iglesia de Panajachel hemos colocado 88 canastas o bolsas de la flor de navidad ocultando con ello muchos signos litúrgicos. En una metáfora Miguel Angel Asturias dice que Guatemala es “como flor de pascua en la cintura de América”. Jesús María Sarasa.