Unas palabras de monseñor Romero

 

“Romero dijo la verdad, nos defendió a nosotros de pobres, y por eso lo mataron

Esta frase, de profundo sentido cristológico, con la que un campesino definió a Monseñor Romero puede ser el encabezamiento de esta breve reflexión-colección de mensajes de  Monseñor Romero testigo de la verdad, defensor de los pobres y asesinado.

Y quizás puede ser el ideario para todos nosotros, en estas fechas próximas a su beatificación como una propuesta de fidelidad y seguimiento a Jesús. Son innumerables las palabras, los signos, los mensajes que nos deje Monseñor Romero, muerto como mártir al pie del altar. Hasta su mismo cuerpo, asesinado de certero balazo, asesinado, y caído al pie del altar es una palabra. Quien ante ese cuadro no se conmueva no es humano y mucho menos cristiano.

Monseñor Romero fue un enviado de Dios, acaba de decir y asegura con aplomo Jon Sobrino. Y como enviado de Dios llevó a Ellacuría a un proceso de conversión para terminar igualmente salvajemente asesinado. Este próximo 14 de octubre, víspera de Nuestra Madre Teresa de Jesús,  será canonizado. Fechas imborrables en nuestras vidas. Ello no va a añadir nada a “su ser sacramento de Jesús de Nazaret y de la trascendencia de Dios, aunque sí podrá empapar de verdad y de justicia a nuestro mundo tan necesitado de ambas cosas”.

Estos datos introductorios nos abren a una reflexión cristiana sobre Monseñor Romero, su causa y su mensaje. ¿Qué nos diría hoy?

Con algunos de sus textos en la mano, quiero apuntar dos grandes dimensiones, muy incompletas, pero fundantes: Dios e Iglesia.

¿De qué Dios habla y vive? ¿Qué Iglesia quiere y acompaña como pastor? Ambos temas son inagotables y riquísimos. Solo unos apuntes, que signifiquen al mismo tiempo una renovación de nuestra identidad carismática: experiencia de Dios y amantes fieles de la Iglesia, como inspiración fundante Teresiana

 1.–Experiencia de Dios

 Comenzar con Dios es lo más difícil para la mayoría de nosotros, pero lo más sencillo para Monseñor Romero. Era la fuente, raíz y centro-causa de su vida. Siempre lo llevó en su corazón siempre trató de comunicar los demás a ese Dios. Quizás no  sea fácil entenderlo, pues Dios se nos escapa de las manos y para algunos es un fantasma lejano o una imagen amenazante o utilitaria. Pero para Monseñor Romero fue la realidad más centra y última de su vida

A lo largo de su vida ese Dios fue adquiriendo nuevos rostros. En los tres últimos años fue claramente el Dios que ama y defiende al pobre, y, por amarlo exigió de Monseñor Romero  la entrega total de su vida. Y, por defenderlo, exigió de monseñor Romero la denuncia profética y radical de los enemigos de los pobres, es decir, de los enemigos de Dios. Dios y los pobres llegaron a convertirse en una única realidad con dos aspectos. De ahí que también la lucha de Monseñor Romero contra los falsos dioses, los ídolos que dan muerte.

A continuación vamos a recoger algunas frases bellísimas de Monseñor Romero sobre Dios. Sin comentario será su palabra viva que cada uno debe leer e interiorizar. Son muchas y variadas. En nada resuena a rutina clerical, sino a convicción humana profunda, a ¡aquello por lo que se puede vivir y morir! Como Jesús, aparece en Monseñor Romero la total confianza en Dios en medio de y a pesar del  horror y aberración en la que le tocó vivir. Brota también la total disponibilidad, la apertura siembre nueva al Dios de la vida que le fue manifestando su voluntad. Vale de Monseñor Romero lo que vale de Jesús: Monseñor descansó en un Dios que es Padre, pero ese padre nunca le dejó descansar. En esa fidelidad a Dios, revelado entre los pobres, hasta el final humanizó al pueblo salvadoreño.

Unos cortos extractos de la imagen de Dios que vivió y predicó Romero nos ayudarán a profundizar en su imagen de pastor y mártir. Son innumerables los textos. Apuntamos algunos como una  llamada de Dios hoy:

“¿Por qué caminos viene Dios a la historia? ¡Por qué caminos voy a encontrar yo concretamente a ese Dios que viene a salvar? ¿Por qué caminos El Salvador, en esta encrucijada, en este callejón sin salida, va a encontrar la salvación en ese Dios? ¿O es que se van a reír de nosotros, como se reían de los cristianos a los escribió San Pedro? ¡No, hermanos! No es ilusión. Dios viene y sus caminos son bien cercanos a nosotros. Dios salva en la historia, en la vida de cada hombre, que es su propia historia. Allí sale Dios al encuentro. Qué satisfacción saber que no hay que irlo a buscar al desierto, no hay que irlo a buscar a tal punto del mundo. Allí están los caminos de Dios, son los caminos de la historia, son los caminos de nuestra historia nacional, familiar, privada, los caminos de los pobres” (7 de diciembre de 1978)

 “Dios es el Dios de Jesucristo. El Dios de los cristianos no tiene que ser otro, es el Dios de Jesucristo, el del que se identificó con los pobres, el que dio su vida pro los demás, el Dios que mandó a su Hijo Jesucristo a tomar una preferencia sin ambigüedades por los pobres. Sin despreciar a los otros, los llamó al campo de los pobres para poder hacerse iguales a ellos. Nadie está condenado en vida, sólo aquel que rechazar el  llamamiento del Cristo pobre y humilde y prefiere las idolatrías de su riqueza y de su poder” (27 de mayo de 1979)

 “Dios es el Dios de nuestro pueblo, el que va con nuestro signos, el que va con nuestras guerras y nuestras luchas, el que va con el pueblo en sus justas reivindicaciones. Este Dios maravilloso es el Dios que los cristianos hemos seguido adoptando. Este es el Dios de la revelación; no necesita grandes abstracciones ni filosofías de Atenas. No es un Dios de los filósofos. Es el Dios que decía Jesús: Padre., te doy gracias porque has revelado estas cosas a los sencillos, a los humildes. ¡El Dios de los humildes!  (10 de junio de 1979)

2. -La Iglesia

“Sentir con la Iglesia” fue el lema episcopal de Monseñor Romero
“Muero Hija de la Iglesia”  dijo Teresa de Jesús después de muchos conflictos
“Sueño con una Iglesia de los pobres  y para los pobres” Papa Francisco (E.G.)  

 

¿Qué Iglesia vivió, promovió, y anunció Monseñor Romero? ¿Qué Iglesia nos propone hoy?

 Comencemos con una frase histórica de Monseñor Romero: “Me alegra hermanos de que la Iglesia sea perseguida por defender a los pobres. Sería muy triste que en un país en que se está asesinando horrorosamente no hubieses también sacerdotes asesinados. Es un signo de que la Iglesia está encarnada en el pueblo”

Nadie dudará de que Monseñor Romero creyó en la Iglesia, de que fue fiel al Papa y a su jerarquía, que defendió la ortodoxia y procuró evitar desviaciones pastorales.

Nadie dudará que Monseñor Romero creía que la Iglesia provenía de Jesús y de sus enseñanzas. Sin embargo la frase con la que hemos comenzado dice algo más.  Rompiendo con siglos de historia, Monseñor dijo: “no queremos ser diferentes, queremos ser salvadoreños, llorar con los  que lloran, ser perseguidos con los que son perseguidos, morir con los que son asesinados, alegrarnos con las esperanzas del pueblo”   

De esta manera aún sin usar la palabra, decía Monseñor:“queremos una iglesia realmente encarnada como Jesús, hecha carne real en la historia salvadoreña”. Ahí veía él la raíz fundamental de lo que debe ser la Iglesia y de su potencia para  para  salvar. Siendo real como Jesús, la Iglesia tenía que anunciar la palabra, defender al pobre hasta la muerte, denunciar al poderoso, exigir y ofrecer conversión a todos. Muy especialmente, romper con la tradición y tentación secular de aliarse con el poder, aunque fuese para cosas buenas.

“La Iglesia está con el pueblo. Y según le vaya al pueblo juzgaremos, apoyaremos  o denunciaremos lo que hagan los poderosos”. Monseñor hizo de la Iglesia un verdadero cuerpo eclesial, la convirtió en verdadero pueblo de Dios, criticó sus errores. Pero sobre todo esa Iglesia le produjo gozo: “con este pueblo no cuesta ser buen pastor”.

 Después de esta introducción al tema de la Iglesia, que es muchísimo más amplio, que da para una tesis doctoral sobre la Eclesiología  de Monseñor Romero, teniendo en cuenta sus cuatro cartas pastorales, sus discursos y homilías dominicales, etc. sólo vamos a recoger unos cortos extractos de su pensamiento y visión de la Iglesia, su amor a la Iglesia y a sus verdaderos protagonistas, los pobres.  Son aspectos de  todos conocidos pero pueden ser  unos puntos oportunos de reflexión  para ser Iglesia hoy.

La Iglesia no puede callar ante esas injusticias del orden económico, del orden político, del orden social. Si callara, la Iglesia sería cómplice con el que se margina  y duerme un conformismo enfermizo, pecaminoso o con el que se aprovecha de  ese adormecimiento del  pueblo para abusar y acaparar económicamente, políticamente y marginar una inmensa mayoría del pueblo. Esta es la voz de la Iglesia, hermanos. Y mientras no se le deje libertad de clamar estas verdades de su Evangelio, hay persecución. Y se trata de cosas sustanciales, no de cosas de poca importancia. Es cuestión de vida o muerte para el reino de Dios en esta tierra (24 de julio de 1977)

 Ahora la Iglesia no se apoya en ningún poder, en ningún dinero. Hoy la Iglesia es pobre. Hoy la Iglesia sabe que los poderosos la rechazan, pero que la aman los que sienten en Dios su confianza…Esta es la Iglesia que yo quiero. Una Iglesia que no cuente con los privilegios y las valías de las cosas de la tierra. Una Iglesia cada vez más desligada de las cosas terrenas, humanas para poder juzgarlas con la libertad desde su  perspectiva del Evangelio, desde su pobreza (28 de agosto de 1977)

 “Una religión de misa dominical pero de semanas injustas, no agrada al Señor. Una religión de mucho rezo pero con hipocresías en el corazón, no es cristiana. Una Iglesia que se instalara solo para estar bien, para tener mucho dinero, mucha comodidad, pero que se olvidara  el reclamo de las injusticias, no sería la verdadera iglesia de nuestro divino Redentor (4 de diciembre de 1977)

 “Fuera de la Iglesia también todo hombre que lucha por la justicia, todo hombre que busca reivindicaciones justas en un ambiente injusto, está trabajando por el Reino de Dios y puede ser que no sea cristiano. La Iglesia no abarca todo el Reino de Dios.  El Reino de Dios está más afuera de las fronteras  de la Iglesia. Y, por lo tanto, la Iglesia aprecia todo aquello que sintoniza con su lucha por implantar el Reino de Dios. Una Iglesia que trata solamente de conservarse pura, incontaminada, eso no sería la Iglesia de servicio de Dios a los hombres” (3 de diciembre de 1978)

 “La Iglesia se predica desde los pobres y no nos avergonzamos nunca de decir: la Iglesia de los pobres porque entre los pobres quiso poner Cristo su cátedra de redención”  (24 de diciembre de 1978) 

 “La persecución es una nota característica de la autenticidad de la Iglesia. Que una Iglesia que no sufre persecución, sino que está disfrutando de los privilegios y el apoyo de las cosas de la tierra, ¡tengan miedo no es la verdadera iglesia de Jesucristo. Esto no quiere decir que sea normal esta vida de martirio y de sufrimiento, de miedo y de persecución, sino que debe significar el espíritu del cristiano. No estar con la Iglesia únicamente cuando  las andan bien, sino que seguir a Jesucristo con entusiasmo del e aquel apóstol que decía: si es necesario muramos con él” (11 de marzo de 1979)

 “Los pobres han marcado el verdadero caminar de la Iglesia. Una Iglesia que no se une a los pobres para denunciar desde los pobres las injusticias que con ellos se cometen, no es la verdadera Iglesia de Jesucristo” (17 de febrero de 1980)

 Conclusión

Con esta colección de textos  de Monseñor Romero queremos por una parte agradecer  su palabra de pastor y mártir  y por otra parte que sea una luz y horizonte en nuestra realidad actual.

Dios, raíz fundante de su vida, espíritu último de su caminar  ministerial  y la Iglesia, como Iglesia de los pobres, fueron ejes de Monseñor Romero y  cauces ineludibles en nuestro seguimiento.

 

 Gracias Monseñor Romero